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Cristina Jul – El caos como origen de la creatividad

Me llamo Cristina, aunque seguramente me conoceréis más por Teoricadelcaos, que no teoría, sino teórica. Es un nombre que siempre me ha encajado como un guante y que ha ido reajustándose a mi vida en todos estos años. Elegir un nombre no es algo trivial, los nombres son importantes, nos construyen y nos definen. Construyen realidades o las hacen desaparecer.

Me llamo Teórica porque siempre me ha gustado divagar y lo de poner en práctica nunca se me ha terminado de dar bien.

El Caos es por otros motivos, por los pequeños desastres que sacuden mi vida y el orden aleatorio de las cosas que hace que, al final,  siempre salga todo bien. Pero, sobre todo, el Caos es mi elección porque es el origen del universo, porque todo nace de ahí.

 Al principio no había nada, sólo Caos. Y del vacío y el Caos nacieron todas las historias que hoy conocemos y algunas que todavía ni nos atrevemos a contar.
El epicentro central del que surge todo lo que soy creativamente es la literatura, siempre me he contado historias para vivir y he imaginado mundos paralelos donde todo es posible. Las historias, los cuentos, son mi verdadera pasión y han sido una constante en mi vida en cualquiera de sus formas, a través de los libros, del cine, de la vida misma o de la fotografía.
Antes de decidir que quería dedicarme profesionalmente a la fotografía y de descubrir que era una opción tan válida y viable como cualquier otra, estuve completamente perdida. Nunca había tenido claro lo que quería hacer, o mejor dicho, nunca había tenido claro que se podía vivir dignamente de una profesión que no perteneciera al estrecho y reducido círculo de las profesiones más tradicionales que había conocido toda la vida.
Salí del colegio un poco desorientada, muchos os lo podéis imaginar. No sabía a efectos prácticos qué era la vida y decidí meterme a Relaciones Internacionales, una carrera bastante nueva en ese momento en la que encontré a muchas personas inteligentes que tampoco tenían muy claro qué hacer con su vida. Como muchas veces bromeábamos, éramos algo así como no sabemos muy bien lo que es esto, tampoco sabemos lo que queremos hacer, ni las opciones profesionales viables que nos ofrece la carrera, así que vamos a probar. Y sí, probé, cuatro años y con la carrera recién sacada, lo dejé todo de lado y me metí a estudiar fotografía.
Descubrí que la universidad es un sistema arcaico, un mero trámite, que no marca tu vida profesional y que no te garantiza el salir preparado al mercado laboral y muchísimo menos un puesto de trabajo. La universidad tampoco te prepara para la vida real, porque ¿para qué necesito saber de memoria datos que cambiarán mañana y ya no serán validos y ,sin embargo, no sabría ni cómo empezar a hacer la declaración de la renta?. También aprendí que ninguna de las decisiones que tomas son erróneas, sino caminos que necesitas tomar en ese momento para poder aprender de ellos.
   Y, sobre todo, que siempre es buen momento para decidir cambiar tu vida y dedicarte a algo que de verdad te apasione.
Encontré Instashoot a través de una amiga de la uni (veis, al final todo sucede por algo) y de Mjuliettte.  Primero encontré compañeros de pasión o profesión, pero poco a poco Instashoot se ha convertido en mucho más, para mí Instashoot es una fuerza inspirada y motivadora que me ayuda a seguir creando y creciendo como persona y como artista.

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